Cultura

En las Victoires de la musique 2021, la música electro llama la atención por su ausencia

MÚSICA – Podrían haber brillado, pero el destino decidió lo contrario. Este viernes 12 de febrero, los grandes nombres de la canción francesa actual compiten, con motivo de la 36ª ceremonia de las Victoires de la Musique retransmitida en directo por France 2.

Entre ellos, están los que ya conocemos, como Aya Nakamura, Camélia Jordana, Julien Doré, Grand Corps Malade y Benjamin Biolay, pero también nuevos, como Yseult, Clou, Hervé o Lous and the Yakuza. ¿Todo el mundo está aquí? No. Ni un solo DJ o compositor de música electrónica a la vista.

No Rone, Thylacine, Arnaud Rebotini o The Avener, cuyos últimos discos se editaron en 2020, figuran en la lista de nominados de esta edición colocada bajo el cartel de actuación en directo. Esta elección es el resultado de una votación, la de un colegio de 900 personas, compuesto entre otros por productores, artistas, personalidades del mundo de la música y anónimos.

“Algunos años hay mucha diversidad. A veces solo tenemos raperos. A veces solo tenemos mujeres. Es un problema estacional, quiero decirles”, explica la directora artística de Victoires de la Musique Virginie Petit. Ella nos recuerda que todos estamos en el mismo barco.

En el extranjero, el éxito

¿Podemos esperar ver a un DJ tocando durante la noche? No. “Realmente no pueden rendir homenaje a Juliette Greco o Christophe”, nos dice el organizador. El remix de Clara 3000 de “Stella Botox”, título de la intérprete de “Mots Bleus” disponible en una edición especial de su álbum “Les vestiges du chaos”, atestigua lo contrario.

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La situación es deplorable, según Alexandre Cazac, jefe del sello independiente InFiné. Su catálogo incluye algunos grandes nombres en el medio, como Rone, que compite por el César 2021 en la categoría de “mejor música original” por la banda sonora de la película “La nuit place”. «Tengo la sensación, y lo lamento, de que la música electrónica no tiene posibilidades de presentarse en las Victoires de la Musique», nos confiesa.

“Sin embargo, la música electrónica destaca la calidad y el saber hacer de la producción francesa”, continúa. Son un medio del que Francia no tiene nada de qué avergonzarse en el extranjero”. Las cifras lo ilustran bien. Según un estudio de Bureau Export, una asociación cuyo objetivo es apoyar a los artistas en sus carreras en el extranjero, la música electrónica francesa fue, en 2019, el género musical más popular en la escena internacional. Y esto, hasta un 40%, por delante del rap (33%) y la canción (15%).

Como todos los sectores de la cultura, la música electrónica se está llevando la peor parte de la crisis. A diferencia de otras disciplinas, aquí los artistas intermitentes son minoría, recuerda El mundo. La mayoría, el 60%, son autónomos y han visto colapsar sus ingresos desde el inicio de la pandemia. “Tengo la impresión de que las Victoires de la Musique no son un momento de comunión, añade Alexandre Cazac. Daremos gracias a algunos de los muertos en la música, pero también deberíamos interesarnos por los que están sufriendo, como los clubes.

Una mezcla perturbadora

Mantener la moral parece difícil, ya que la pequeña parte del escape parece muy lejana. Una declaración compartida por Tommy Vaudecrane, director de Technopol, una asociación para la promoción de la música electrónica en Francia. “Necesitamos visibilidad para nuestra existencia durante los próximos cuatro años, dado el cataclismo que ha sido la pandemia para todos los actores en escena”, concede. La ausencia de música electrónica en el programa de este viernes por la noche es, según él, sintomático de los problemas inherentes a la industria musical francesa.

El contexto económico es preocupante. El ambiente político, también. Ya sea por el tratamiento mediático de la fiesta libre organizada en Lieuron en Nochevieja o por las palabras de la jefatura de policía con respecto a quienes acudieron a manifestarse en enero en París con un trasfondo de música electrónica, deplora “el clima de confusión que el Estado está tratando de crear”.

“Tenemos la impresión de que están utilizando el pretexto de las fiestas rave para alimentar la amalgama entre música electrónica, fiesta y drogas”, lamenta. En vez de ser concretos y explicar que estas fiestas son consideradas ilegales desde el punto de vista del Estado y de la situación sanitaria, son sensacionalistas.

La situación le recuerda a la de 1995, “cuando Charles Pasqua, entonces Ministro del Interior de Mitterrand, envió una circular a todas las prefecturas, luego retransmitida a las comisarías, para detener los eventos de música electrónica por cualquier medio”. Hoy, las ciudades y los funcionarios electos, con quienes Tommy Vaudecrane trabaja en estrecha colaboración, le dicen que no están tranquilos. “Se está haciendo un trabajo de socavamiento, es preocupante para nosotros”, lamenta.

«Nada ha cambiado»

Desde 1998, año en que Laurent Garnier ganó un premio en las Victoires de la Musique por su álbum “30″, “nada ha cambiado”, lamenta Alexandre Cazac. Su discurso es de actualidad. Expresó su deseo de que el premio “permita que el techno se exprese más libremente sin sufrir la incomprensión y la represión de los últimos años”.

¿Debe la música electrónica crear su propia ceremonia? se pregunta Tommy Vaudecrane. El jefe de InFiné, advierte de un problema más general de representación de la diversidad de la música francesa. “En este año 2021 hubiera estado bien que estuviera ahí”, apunta con amargura.

Y Alexandre Cazac para burlarse de las Victoires: «Lástima, te perdiste el que podría obtener un César».

Ver también en El Huff Post: En Victoires 2020, Hoshi canta contra la homofobia

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